La escena es una de las favoritas del presidente Abelardo de la Espriella. A pesar de que un tribunal le ordenó retirar las imágenes de las cuentas oficiales de su despacho, el mandatario la volvió a mostrar: siete bolsas blancas con cuerpos como prueba inequívoca de su política de mano dura.
De la Espriella se atribuía la reducción de siete miembros de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada (ACSN), un grupo que disputa las economías ilegales de regiones de la caribeña Santa Marta con la banda Clan del Golfo y que se ha hecho fuerte controlando las rutas de narcotráfico hacia el mar Caribe.
El presidente celebraba haber golpeado "directamente al mando, el control y las finanzas de esta organización criminal".
Pero, hay evidencias de que al menos uno de los cuerpos en esas bolsas blancas para cadáveres no guardaba relación alguna con la organización, a pesar de los muchos esfuerzos posteriores por vincularlo.
Ricardo Andrés Martínez Rodríguez, de 18 años, es descrito por familiares y amigos como un campesino que trabajaba como jornalero, a veces en albañilería, otras limpiando terrenos para la siembra, algunas más atendiendo ganado.
A la zona rural de Santa Marta había llegado junto a su familia como desplazado desde su natal Valledupar.
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El 21 de septiembre estaba en este último oficio, cuidando de unas vacas en la vereda Quebrada del Sol, cuando una operación conjunta de la Policía Antinarcóticos y la Fuerza Aérea avanzó con helicópteros sobre la zona, disparando contra supuestos integrantes de las ACSN.
Iban tras José Luis Pérez Villanueva, alias 'Cholo', señalado de ser el segundo al mando y jefe de finanzas de las ACSN y quien terminó abatido un día antes del inicio de un "paro armado" (una figura en la que agrupaciones criminales restringen la movilización de civiles bajo amenazas de muerte) de 72 horas que el grupo planificaba para Santa Marta y otras zonas de Magdalena y La Guajira.
Cómo terminó Ricardo Andrés convertido en una de las bajas del dispositivo es una pregunta que familiares y activistas no han podido contestar. Su madre Marelvis Rodríguez asegura que estaba vestido de civil y no estaba armado y su padre denuncia que recibió un tiro de gracia.
Ahora la Defensoría del Pueblo exige "adelantar una investigación rigurosa que permita establecer qué ocurrió y garantizar los derechos de su familia".
La organización Madres De Falsos Positivos de Colombia (Mafapo) va aún más allá y dirigió en X un mensaje al presidente De la Espriella en el que sostuvo que Ricardo "no era guerrillero, volvimos a los falsos positivos para sacar pecho que están ganando la guerra".
Los llamados falsos positivos representan uno de los momentos más oscuros del conflicto armando en Colombia: el asesinato de civiles inocentes por parte de miembros de la Fuerza Pública —principalmente del Ejército—, quienes luego los presentaban falsamente como guerrilleros o delincuentes muertos en combate.
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En este caso, incluso el expresidente Gustavo Petro se ha sumado a las denuncias de un supuesto falso positivo, con una publicación en X en la que denunció que "el gobierno asesinó a un joven campesino de 18 años que trabajaba en la zona".
La madre de Ricardo fue la primera en llamar la atención sobre el caso. Mientras reclamaba que se le permitiera identificar el cuerpo de su hijo en Medicina Legal de la aledaña ciudad de Barranquilla (donde ya le habían confirmado que era una de las bajas), tomó un pliego de papel y escribió 15 líneas con marcador.
Al pie, pegó dos fotos de un joven delgado de cabello negro rizado y pecas. Su texto comenzaba diciendo "Verdad y justicia, mi hijo fue asesinado".
El video de la mujer sosteniendo la pancarta mientras lloraba y apuntaba directamente al presidente ("Abelardo, te voy a denunciar, me mataste a mi hijo injustamente, un niño de tan solo 18 años") rápidamente se difundió a través de redes sociales.
Entonces comenzó una operación entre cuentas de partidarios del presidente, tratando de vincular al joven con las ACSN.
Inicialmente, se le presentó como el hijo del líder de la organización Fredy Castillo Carrillo, alias 'Pinocho', una versión que el propio Ministerio de la Defensa tuvo que salir a desmentir en un comunicado en el que agregaba que "corresponde a la Fiscalía General de la Nación y a los peritos de Medicina Legal esclarecer la totalidad de los hechos, así como esclarecer motivos y actividades de las personas presentes en la zona".
Después, comenzó a circular una fotografía que supuestamente mostraba a Ricardo Andrés con un fusil, como evidencia de que estaba involucrado en actividades ilícitas. La verdad es que el muchacho de la foto tenía un amplio tatuaje en el antebrazo derecho, que Ricardo no tenía, y la imagen fue tomada en el Catatumbo, a 400 km de Santa Marta.
La familia también denunció que se usaron montajes con inteligencia artificial para mostrar al muchacho armado.
Su madre le dijo al diario 'El País' de España que en realidad Ricardo había intentado alistarse en el Ejército y para ello viajó a Norte de Santander en abril pasado. Sin embargo, fue rechazado por antecedentes de salud mental.
Su padre, Carlos Alfredo Martínez, le contó al programa 'La Tribuna del César' de 'Radio Guatapurí' que "a él realmente lo cogieron vivo, lo dejaron vivo. Él no tenía nada que ver con las autodefensas (paramilitares). Lo agarraron y le dieron un tiro de gracia, para ser más claros".
Una hermana de Ricardo afirma que el joven quedó atrapado en medio del dispositivo cuando, junto a otros trabajadores de la finca donde estaba empleado, fue retenido por miembros de las ACSN. Al llegar los oficiales a cargo, el joven "se entregó y dijo que no tenía nada que ver", según el relato de su hermana al medio 'Cambio'.
Lo cierto es que Medicina Legal confirma que Ricardo Andrés recibió un único disparo en el pecho e incluso un comunicado atribuido a las ACSN parece validar las versiones de la familia.
"Rechazamos los hechos relacionados con la muerte de un joven de 18 años, respecto de quien señalamos que no portaba un arma al momento de los hechos. Y quien fue vilmente asesinado solo porque la fuerza pública creyó que era el hijo de alias 'Pinocho'", reza el boletín.
Los falsos positivos son probablemente el legado más doloroso de los años de conflicto en Colombia. La Jurisdicción Especial para la Paz determinó que entre 1990 y 2016, 7.837 personas fueron víctimas de ejecuciones extrajudiciales por parte de miembros del Ejército, que luego los presentaban con guerrilleros muertos en combate.
En la mayoría de los casos se trataba de campesinos de áreas remotas que luego eran vestidos con trajes camuflados y mostrados con armas en la mano, con el propósito de obtener recompensas o beneficios por el combate a factores irregulares.
Mientras el presidente de ultraderecha Abelardo De la Espriella intenta borrar la política de Paz Total del izquierdista Gustavo Petro y sustituirla por un nuevo enfoque de mano dura contra las bandas criminales, el ELN y las disidencias de las FARC, el caso de Ricardo Andrés vuelve a poner el foco sobre un pasado que se creía cerrado.
Pero no es el único. El 22 de septiembre, un día después del dispositivo donde murió el joven de 18 años, un campesino de La Macarena, en el departamento del Meta (centro), murió, según el relato de testigos, cuando efectivos del Ejército le dispararon sin mediar palabra. Su cuerpo todavía no ha aparecido.
Luis Carlos Mojica Guzmán acudió a la vivienda de un vecino de la vereda Guaduales Nueva Esperanza, para averiguar por qué el hombre, su esposa y sus dos hijos estaban siendo retenidos por miembros del Ejército. Al llegar, según el relato de miembros de la Junta de Acción Comunal del sector, los militares le dispararon y luego recogieron su cuerpo.
La muerte de Ricardo Andrés se produjo en momentos de particular crispación en Santa Marta, donde elementos de las ACSN declararon el llamado "paro armado", haciendo cortes de carretera y prohibiendo la circulación y la actividad comercial.
La ofensiva fue declarada como una represalia por la muerte de uno de sus líderes, Naín Andrés Pérez Toncel, alias 'Bendito Menor', en un operativo en Riohacha, en el departamento de La Guajira.
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Con EFE y medios locales